La Alianza de Los Alquimistas

La Alianza de Los Alquimistas El Contienente Gea

Epoca: 0

Tiempo: 0

Era: 0

 

El Juego de La Guerra termina. Las Razas, ahora casi extintas, deciden convocar una tregua general en todo el continente. Saben que si no es así, pudiera ser el final de todas ellas. La Guerra de Las Razas no puede continuar. El dominio por Las Fuerzas y Energías, por parte de cada una de ellas, les ha conducido a un callejón sin salida, en donde solo cabe la extinción total. Las perdidas de unos bandos y otros son cuantiosas. Tierras y Reinos, si no han sido exterminados, si que han desaparecido y, con ellos, muchas vidas importantes que han frenado sin remedio una correcta evolución y crecimiento de las razas en la faz del continente y de todo el planeta. Sabiduría y Conocimientos ancestrales se han perdido y los que no sucumbieron ante el azote de la guerra, han quedado bajo la custodia de aquellos que demostraron, ante las barbaries de los combates, poseer sentido común como para que no cayeran en manos inadecuadas y mentes de deseos irrefrenables y pensamientos oscuros. Estos, los llamados Los Alquimistas, de procedencia y raíces muy lejanas que se pierden en las noches de los tiempos, son los depositarios de esos conocimientos y sabidurías ancestrales. Sabios y guerreros, formaron una poderosa alianza que fue capaz de luchar contra todos y todo y llegar a vencer, aunque no sin bajas muy importantes en sus filas, en todos los frentes hasta proclamarse vencedores absolutos de La Guerra de Las Razas. Estos fueron los que pusieron fin a la guerra y los que fundaron La Alianza de Los Alquimistas, que llegaron a pactar con los mismos dioses, puesto que hasta ellos vieron su existencia en peligro, Los Pactos y Alianzas que determinarían Los Secretos y Misterios de Las Energías y Fuerzas latentes en el continente, en el planeta y en el universo. Estas fuerzas y energías eran conocidas como Energías y Fuerzas Telúricas y Energías y Fuerzas Cósmicas. Las primeras provenían de Los Estados de La Materia y las segundas de  Los Estados del Espíritu y unas y otras tenían su origen y raíz en Los Cosmos, El Universo y Los Mismos Dioses. Alquimistas y Dioses pactaron y redactaron Los Pactos y Alianzas y asignaron a Los Arcanos como intermediarios para que distribuyeran esas energías y fuerzas a cada ser viviente de cada raza, incluidas bestias y animales para que estos, en ocasiones, fueran los verdugos de aquellos que volvieran a osar desafiar El Equilibrio de La Vida y de Todas Las Cosas, tanto en Los Cielos como en La Tierra. Y así, desde Los Dioses hasta Los Alquimistas se creo La Jerarquía Celestial compuesta por y en primer orden: Los Dioses, Los Arcanos, Los Elementales, Los Dioscuros y en última instancia Los Alquimistas. Las Energías y Fuerzas ya no estarían a disposición de cualquiera, como en épocas y tiempos anteriores a La Guerra de Las Razas, donde Dones y Talentos se podían potenciar sin apenas impedimentos y con cierta licencia de Los Dioses hasta limites que los mismos Dioses llegaron a temer. Ahora estarían repartidos entre los misterios y enigmas de la Materia Terrenal, en Piedras, Joyas y Gemas, Metales y hasta la misma Materia Vegetal y la Materia Cósmica, como son Los Planetas, Los Astros y Las Estrellas. Entre todo ello Dioses, Arcanos y Alquimistas ocultaron parte de esas poderosas Energías y Fuerzas para aquellos que supieran buscarla o encontrarla. El resto de energías y fuerzas estaban en la misma vida, tanto animal como vegetal y una pequeña parte era concedida como un Don Natural, puesta que era necesario para que la vida se manifestase y, en consecuencia, evolucionara y creciera hacia unos estados de perfección absoluta y al igual que la de Los Dioses y El Cosmos. Esta primera chispa de vida era conocida como La Chispa Elemental o El Soplo de La Vida, que era concedido al momento de nacer de cualquier forma de vida animal, vegetal e inclusive, mineral. Los Dones y Talentos que les son concedidos a todos Los Seres Vivientes son las llaves que abren las puertas hacia esas energías y fuerzas: Las Presentes en Los Seres Vivos, Conscientes o Dormidos o Aletargados y Las Presentes y Latentes en Los Estados de La Materia, bien sean Telúricos o Cósmicos. Con cada Pacto y Alianza se otorgan esos Dones y Talentos, llaves que van abriendo las puertas hacia el dominio de Las Energías y Las Fuerzas que pueden elevar a Los Seres Vivientes a la altura de Los Dioses y La Perfección del Universo y Los Misterios y Enigmas de Los Cosmos y Los Mundos  que habitan en ellos. Pero Los Dioses, caprichosos y exigentes y aprendida la lección de La Primera Creación, cuando crearon seres semejantes a ellos y a los Habitantes de Otros Mundos y vieron a lo que desembocaron sus acciones, deseos e inquietudes, no conceden tan a la ligera El Conocimiento y Sabiduría de Las Energías y Las Fuerzas. Más bien, juegan con ellos, y solo dejan entrever una pequeña parte de esos misterios y enigmas. Pocos, muy pocos llegan a tales niveles de conocimientos y sabiduría, puesto que El Equilibrio de Todas Las Cosas, tanto en Los Cielos como en La Tierra, depende de ello.